Desarollar la potencia y la fuerza








Ejercicios generales para el desarrollo de la potencia:

Los principales ejercicios generales son aquellos en los que ha de vencerse el propio peso del deportista, ejercicios que se realizan son un competente humano, con aparatos de gimnasia y con otros elementos con carga extra.

El entrenamiento de la potencia y obviamente de la fuerza apunta a un fortalecimiento de todo el sistema muscular. Los ejercicios generales constituyen en el punto principal del entrenamiento de la fuerza y potencia en la época del entrenamiento de base y constructivo.

 

Ejercicios especiales para la potencia:

Deben apuntar al fortalecimiento de los músculos especialmente importantes para el rendimiento de la disciplina específica. En su estructura parcial coinciden con los movimientos en competencia. Tales ejercicios son, por ej, para el lanzador de bala la potente impulsión sobre la cabeza de una barra desde la posición de pie, para los remeros el arranque con pesas, y para los nadadores, esquiadores y canoistas los ejercicios con aparatos especiales de tracción.

Se caracterizan generalmente por utilizarse resistencias más bien superiores a las que se encuentran en la competencia, por ej, remar contra una  resistencia de frenado, lanzar una bala más pesada, saltar con un chaleco pesado, hacer pases con pelotas más pesadas. Las velocidades de contracción muy altas son posibles si como ocurre en el entrenamiento de la potencia, los ejercicios especiales emplean reducidas resistencias externas.Al realizar esto, debe buscarse un efecto particular sobre la velocidad de la potencia y el deportista debe generar una velocidad de movimiento mayor bajo las circunstancias competitivas. Estos ejercicios son inapropiados para los principiantes, de valor limitado para los jóvenes.

 

Métodos de entrenamiento de la potencia:
El desarrollo de la potencia exige tanto una elevación de la velocidad de la contracción muscular como también el mejoramiento de la capacidad de fuerza máxima. El entrenamiento de la potencia y la fuerza máxima tienen que combinarse en las disciplinas en las que la capacidad máxima de la fuerza es una base para el logro de una velocidad de movimiento.

Si las fuerzas externas son más grandes, la contracción se produce con más lentitud. En el entrenamiento de la potencia se llega a la conclusión metodológica de mejorar el acento en el mejoramiento de la fuerza o la velocidad. La práctica con  resistencia externas más bajas aumenta la velocidad de contracción bajo similares condiciones, peor no lo hacen cuando tiene que superarse grandes resistencias externas. Este entrenamiento exige una dosificación de todos los factores de la carga. Se exige toda la aplicación de la fuerza psíquica y física disponible desde el comienzo hasta el final de la secuencia de aceleración para lograr una efectiva contracción muscular, que debe ser explosiva. No debe entrenarse la potencia bajo condiciones de fatiga que retardan el movimiento pues su efecto depende de la óptima excitación del sistema nervioso central. El volumen total de la carga en una unidad de entrenamiento y las repeticiones en una serie son limitadas. Los intervalos entre las series son relativamente largos (unos cuatro minutos) para recuperar, si es posible, toda la capacidad de rendimiento. Si ha de desarrollarse la capacidad de potencia para movimientos cíclicos de competencia, por regla general se apunta a frecuencias máximas de movimiento. Los entrenamientos en estaciones y en series son convenientes por igual como procedimientos de la organización metodológica.

 

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