La cafeina en el culturismo
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La cafeína se consume en múltiples alimentos y bebidas. En sus usos terapéuticos puede administrarse en forma oral o en inyección intravenosa. Es un estimulante del sistema nervioso central que actúa después de 5 minutos de su ingestión aumentando la actividad cerebral y reduciendo la vigilia.
Una taza de café puede contener entre 70 y 120 mg de cafeína, una taza de té entre 15 y 90 mg, una de chocolate entre 5 y 40 mg y las bebidas de cola unos 35 mg. Una barra de chocolate de 50 gramos tiene entre 10 y 60 mg de cafeína. Las píldoras de uso terapéutico contienen entre 30 y 65 mg, mientras que en el mercado negro suelen circular las llamadas “pastas para mantenerse despierto” que llegan a tener entre 100 y 200 mg. La dosis letal de cafeína es de 5,000 mg, el equivalente a unas 40 tazas cargadas de café consumidas en un periodo excesivamente corto de tiempo.
La cafeína es extensamente usada por la comunidad atlética como un ergogénico. Ha sido relatado que tiene efectos positivos en la realización de deportes, como ser un aumento en los niveles de energía, en los tiempos de reacción y en la atención, como también mejoras en la resistencia. Los expertos creen que la cafeína hace que las células musculares utilicen proporcionalmente mayores cantidades de grasa de las que serían utilizadas en condiciones normales.
Para perder grasas, muchos se están volcando por el consumo de cafeína en su forma más común, café, o como un suplemento para apresurar la lipólisis, o la avería del tejido adiposo. Los metabolitos de la cafeína como la paraxantina movilizan ácidos grasos para ser usados como combustible en lugar del glicógeno. También se piensa que la cafeína aumenta el efecto termogénico de la comida, que ayuda a un gasto de energía total y a la pérdida de peso. También se cree que pude suprimir el apetito.
Muchos de los suplementos para perder peso en el mercado, hoy en día ponen a la cafeína en la lista como un ingrediente clave.
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